Cobertura y uso del suelo 2024-2025: cómo se mapearon las áreas urbanas

La cuarta edición del mapa de Cobertura y uso del suelo de la provincia de Córdoba (2024-2025), elaborada por IDECOR junto con el Centro de Estudios Territoriales (CET) de la FCEFyN-UNC, significó un salto de calidad en su nivel de detalle en relación a sus antecedentes, y una innovación en la forma de identificar y clasificar determinadas coberturas vegetales y antrópicas.

Esta edición, publicada recientemente, dio continuidad a una serie que IDECOR sostiene desde 2017. La primera versión de 2017-2018, trabajó con una unidad mínima mapeable (UMM) de 2,5 ha. Luego se re-procesó dicha edición a 1 hectárea (ha), y ese nivel de detalle se mantuvo en las ediciones 2020-2021 y 2022-2023. 

La versión 2024-2025 reduce la UMM a 0,5 ha, con píxeles de 10 metros, y distingue 21 clases. Este mayor detalle beneficia al mapa en su conjunto. Pero, otro de los cambios metodológicos significativos que presenta radica en la forma de caracterizar las áreas urbanas: de índices espectrales a detección de edificaciones. 

Una nueva fuente para detectar construcciones

En las ediciones anteriores de este mapa, las superficies construidas se identificaban a partir de la clasificación espectral de imágenes satelitales y del cálculo de índices de edificación. 

Este enfoque funcionaba bien a escala regional, pero presentaba limitaciones en zonas periurbanas, serranas o de transición, donde el suelo desnudo, la roca expuesta o la vegetación seca pueden tener una respuesta espectral similar a la de los techos. A esto se sumaba el costo computacional de detectar construcciones aisladas en los más de 165.000 km² de la provincia, por lo que el análisis se limitaba a las manchas urbanas y sus alrededores inmediatos.

En la actual versión, el píxel construido se obtuvo del producto Open Buildings 2.5D Temporal de Google, generado con modelos de aprendizaje profundo aplicados a imágenes Sentinel-2. El uso de este conjunto de datos reduce las confusiones con el suelo y la vegetación, y permite procesar la provincia completa con un mismo criterio. 

Densidad calculada a cuatro escalas

Otra novedad es el cálculo de la densidad edilicia. Hasta la edición anterior se medía el porcentaje de píxeles construidos dentro de un círculo de 500 m de radio alrededor de cada píxel. Ese radio único describía bien el núcleo consolidado, pero suavizaba los bordes urbanos y no registraba las variaciones de densidad a escala fina.

En la nueva edición se calculó un índice continuo que combina cuatro radios: 62,5 m, 125 m, 250 m y 500 m. Los dos primeros se aproximan a la escala de la sub manzana y la manzana, y los dos últimos a la del barrio y el entorno urbano amplio. 

Esta combinación aporta varias mejoras:

  • Discontinuidades dentro de la trama urbana. Plazas, parques, vacíos urbanos, manzanas baldías y grandes equipamientos se distinguen de su entorno.
  • Bordes y transiciones. El gradiente entre la ciudad densa, los barrios abiertos, las urbanizaciones de lotes amplios y el espacio rural, se representa de forma más gradual. Además, se atenúa el ensanchamiento artificial del borde urbano que producía el radio único de 500 m.
  • Distintos tipos de trama. Los radios pequeños detectan agrupaciones reducidas de viviendas, y los mayores describen la estructura general del entorno urbano.
  • Edificación rural y productiva. Con los radios de 62,5 m y 125 m se identifican galpones, instalaciones agroindustriales y viviendas rurales sin que su densidad se diluya en el entorno.

El resultado es una delimitación más precisa del borde urbano y de la transición hacia el área rural. La red ferroviaria también se integra ahora a la clase de infraestructura vial. 

En el ejemplo de la Imagen 1, de la ciudad de Río Cuarto, se aprecia este contraste. Con el método de radio único (500 m), utilizado hasta la edición anterior, la mancha urbana tendía a homogeneizarse y costaba distinguir distintos patrones de ocupación. La edición 2024-2025, en cambio, registra las variaciones de la trama a escala fina, revela las discontinuidades internas y define con mayor precisión la transición urbano-rural. Los colores de las clases urbanas también cambian respecto de las ediciones anteriores, como se detalla más adelante.

Imagen 1.Comparación del mapeo urbano en Río Cuarto en las versiones 2022-2023 y 2024-2025. 

Unidades espaciales y clases urbanas

Para pasar del índice continuo a categorías compatibles con la serie histórica se utilizó una segmentación híbrida, con distintas unidades según el caso:

  1. Áreas consolidadas: se conservaron como unidad base las manzanas del mapa 2022-2023.
  2. Nuevas expansiones: se generaron unidades a partir de la red vial de OpenStreetMap.
  3. Núcleos dispersos o aislados: se segmentan a partir de las isolíneas del mapa de densidad y se calcularon estadísticas zonales (media y mediana) para incorporar toda edificación que supere los umbrales mínimos.

Las cuatro clases urbanas se definen según el valor promedio del índice de densidad en cada unidad (Tabla 1).

ClaseCategoríaÍndice de densidadDescripción
11Compacidad alta≥ 0,5Trama densa y consolidada
12Compacidad media≥ 0,25 y < 0,5Consolidación intermedia
13Compacidad baja≥ 0,125 y < 0,25Urbanización abierta o en consolidación
14Compacidad muy baja o edificación dispersa≥ 0,02 y < 0,125Loteos incipientes, áreas de transición, núcleos aislados e instalaciones rurales

Tabla 1. Índice de densidad de clases urbanas.

Como se observa en la Imagen 2, el mapa 2022-2023 no lograba registrar buena parte de las construcciones aisladas del ámbito rural. Con la nueva metodología se identifica cascos de estancia, galpones e instalaciones agroindustriales —destacados en círculos— que antes quedaban fuera del mapa urbano.

Imagen 2. Mejora en la detección de edificación rural y productiva. 

Incorporación de obras recientes

Open Buildings 2.5D Temporal cubre la edificación existente hasta 2023, por lo que fue necesario incorporar por separado las obras finalizadas entre ese año y el período de referencia del mapa (2024-2025). 

Para ello se detectaron cambios en imágenes Sentinel-2 con los índices espectrales usados en las versiones anteriores: el índice Color Invariant, diseñado para identificar techos de teja a partir de la relación entre las bandas roja y verde, y el ENDISI (Enhanced Normalized Difference Impervious Surfaces Index), apropiado para el resto de las cubiertas y superficies construidas. Los incrementos detectados con ambos índices se sumaron a la máscara urbana final.

Evolución de las superficies urbanas entre ediciones

La comparación de la superficie ocupada por cada clase urbana en las ediciones 2022-2023 y 2024-2025 permite dimensionar el efecto de los cambios metodológicos descritos, más que el crecimiento real de las ciudades. 

Para comparar versiones, el informe recomienda trabajar con macro clases como, por ejemplo, Coberturas antrópicas, que agrupa las clases 11 a 15. El fuerte aumento en la categoría de «Compacidad muy baja o edificación dispersa» refleja principalmente la capacidad de la nueva metodología para detectar construcciones aisladas e infraestructura rural preexistente, por lo que no debe interpretarse como una expansión urbana reciente (Gráfico 1).

Gráfico 1. Evolución de la superficie por clase urbana (en hectáreas).

Alcance de la comparación. La comparación directa entre clases no es válida para medir crecimiento urbano, porque el cambio de algoritmo de detección y la redefinición de las clases modificaron la forma de clasificar la densidad. Para marcar esta diferencia semántica, la cartografía de la edición 2024-2025 adopta además una escala cromática distinta a la de sus predecesoras.

En cuanto al límite entre lo urbano y lo no urbano, con el nuevo método se verificó el borde urbano del mapa anterior y se lo tomó como punto de partida para detectar las nuevas expansiones e incorporar las áreas rurales o aisladas que los métodos previos no habían identificado. De este modo se conserva la continuidad cartográfica de la serie.

El total de suelo urbano aumenta en 64.073 ha, un incremento que se explica por el aumento de la clase 14, dado que ahora incluye edificación rural no relevada antes. Por ese motivo, tampoco esa cifra debe interpretarse como expansión urbana. El crecimiento urbano debe estimarse comparando cartográficamente las distintas versiones, es decir, superponiendo las máscaras urbanas y sin considerar los cambios en las clases internas. Aun así, en las áreas rurales o aisladas incorporadas con la nueva fuente, la diferencia refleja en buena medida una mejora en la detección y no necesariamente construcción nueva. 

Cambios en la distribución por clase. Con el radio fijo de 500 m, las clases de compacidad alta y media sumaban 81.358 ha, frente a 16.091 ha de la clase 14, y la clase 12 era la de mayor superficie. En la edición actual la relación se invierte: la superficie ocupada crece de manera sostenida a medida que disminuye la densidad, desde 15.654 ha en la clase 11 hasta 110.974 ha en la clase 14.

El aumento de la clase Compacidad muy baja o edificación dispersa. El paso de 16.091 ha a 110.974 ha, que eleva su participación del 11 % al 53 % del total urbano, responde en buena medida a la incorporación sistemática de construcciones aisladas, loteos incipientes, cascos de estancia y galpones agrícolas e industriales distribuidos en el ámbito rural. Estas construcciones quedaban fuera del mapa urbano por las limitaciones de cómputo ya mencionadas o por no alcanzar la densidad requerida con el radio de 500 m.

Aplicaciones para la gestión local

Una delimitación más precisa de los bordes urbanos y de la edificación dispersa resulta útil para municipios y comunas. Entre otros usos, permite:

  • analizar los patrones de expansión urbana y su avance sobre suelo agrícola, cinturones hortícolas periurbanos o ecosistemas nativos;
  • contrastar la ocupación real del territorio con los radios municipales y la normativa de uso del suelo vigente;
  • planificar la extensión de servicios públicos (agua, energía, recolección de residuos, transporte) y de infraestructura vial, considerando también la población que reside fuera de la trama urbana consolidada;
  • identificar núcleos habitacionales en áreas de riesgo ambiental, como zonas anegables o la interfaz urbano-forestal expuesta a incendios;
  • reconocer sectores de ocupación dispersa en crecimiento, que suelen anticipar futuros procesos de urbanización.

Estos análisis se enriquecen al cruzar el mapa con otras capas disponibles en el geoportal de Mapas Córdoba, como el parcelario catastral, los radios municipales, la infraestructura vial, los mapas de riesgo de incendios de interfase, o los mapas propios de cada una de las ciudades. 

Vale destacar que el producto fue diseñado para una escala regional y provincial. Por eso, sirve para orientar diagnósticos y priorizar áreas de intervención, pero no reemplaza los estudios a nivel de parcela.

Consulta y descarga

El Mapa de Cobertura y Uso del Suelo 2024-2025 puede consultarse en el geportal Mapas Córdoba. Los datos están disponibles mediante geoservicios OGC (WMS y WFS) y en descarga directa en distintos formatos. Para más información sobre la metodología se encuentra disponible el Informe técnico.

Las consultas pueden dirigirse a [email protected] También es posible suscribirse al boletín de Novedades y seguir a IDECOR en Instagram y LinkedIn.

Colaboración:
Mg. Ap. Esp. Leonardo Sandon,
Lic. Geog. Luz Fuentes,
Dr. Alejandro Ferreiro,
IDECOR 
Imagen de perfil:
Prof. Guillermo Gómez Gigena,
IDECOR