Año tras año IDECOR participa de las Jornadas de las Infraestructuras de Datos Espaciales de la República Argentina (IDERA), donde comparte avances de su labor en materia de gestión de información geográfica con organismos e instituciones de la provincia de Córdoba.
En 2025 presentó, junto a la Secretaría de Infraestructura Agropecuaria del Ministerio de Bioagroindustria y la Dirección de Vialidad de la Provincia, el Índice de Priorización de Caminos Rurales (IPCR). Una metodología que combina jerarquización productiva (JCR) y riesgo de inundación (RICR) para determinar qué tramos de la red vial rural priorizar en materia de conservación y mejoramiento. El artículo, titulado «Relevancia de la IDE en la gestión de caminos rurales: Normalización, jerarquización y priorización para el desarrollo territorial», puede consultarse en la edición digital del libro de las XIX Jornadas IDERA 2025.
Durante 2026, ese trabajo se fortaleció y se amplió a partir de un desafío: avanzar desde el rol de repositorio de datos hacia una infraestructura analítica. Reunir y estandarizar información geoespacial no alcanza si esa información no se traduce en criterios que orienten decisiones concretas. Ese es, precisamente, el punto donde una IDE deja de acompañar la gestión y empieza a producirla conjuntamente con el organismo de referencia.
Bajo esa premisa, y con la misma lógica de cruce de variables que en el trabajo de base —el cual permitió ordenar los caminos rurales según su función productiva—, esta metodología se amplió para responder una pregunta distinta: dónde conviene localizar la próxima infraestructura de procesamiento de las principales cadenas productivas de la provincia. Este artículo toma el caso del maíz como ejemplo de ese trabajo ampliado.

Imagen 1. El equipo de IDECOR presenta el análisis geoespacial multicriterio para la localización agroindustrial, en las XX Jornadas IDERA.
El punto de partida: materias primas con potencial de transformación en Córdoba
El maíz es uno de los cultivos más importantes en la agricultura argentina y, en particular, en la provincia de Córdoba. Con una producción anual que supera las 18 millones de toneladas, según estimaciones promedio de las campañas 2020/2021 a 2024/2025, nuestra provincia es un motor fundamental de este cultivo.
Sin embargo, detrás de estos números surge una pregunta que desvela a productores, industriales y tomadores de decisiones por igual: ¿cómo agregar valor industrial localmente a este cultivo?
Actualmente, el 63% de nuestro maíz sale de la provincia tal cual fue cosechado, con rumbo a los puertos. Para tener una referencia, países líderes como Estados Unidos o Brasil, exportan apenas el 15% y el 40% respectivamente y utilizan el maíz restante como alimento ganadero o materia prima de la industria.
Esta brecha observada es, en realidad, una enorme oportunidad. Transformar el maíz en origen significa crear empleo y generar valor agregado en nuestra provincia.
Cómo se construyó el mapa de oportunidades del maíz
Ante este desafío, las preguntas que surgen son ¿dónde convendría instalar nuevas plantas procesadoras? ¿Cómo saber qué zona tiene la mejor combinación de infraestructura y materia prima?
Para responder a esto, un equipo de especialistas de IDECOR y la Secretaría de Infraestructura Agropecuaria del Ministerio de Bioagroindustria utilizó una metodología que permite analizar múltiples criterios en conjunto para identificar áreas de la provincia con mayor potencial agroindustrial.
En el caso particular del estudio sobre el maíz, se consideraron variables económicas, demográficas y de infraestructura que se consideran relevantes en la localización de nuevas plantas de procesamiento.
- Materia prima realmente disponible: no solo alcanza con saber cuánto maíz se cosecha, sino cuál es el remanente que queda de las industrias actuales y los establecimientos ganaderos (como los feedlots). De esta forma, el equipo calculó el maíz disponible para asegurar que una nueva planta cuente con disponibilidad de materia prima.
- El poder de la energía: las industrias son grandes consumidoras de gas y electricidad. Estar cerca de un gasoducto o de líneas de alta y media tensión no es un detalle menor: reduce drásticamente los costos de conexión y operación.
- Caminos que conectan: la logística es el corazón de la producción. El modelo prioriza las zonas cercanas a rutas pavimentadas, fundamentales para que los camiones entren y salgan sin contratiempos.
- El factor humano: una fábrica necesita disponer de mano de obra. A partir de datos del último Censo 2022 y tecnología satelital para identificar áreas construidas, el estudio midió la población disponible en cada unidad geográfica de análisis, asegurando que haya mano de obra y servicios a una distancia razonable de la planta procesadora.
- Distancia estratégica al puerto: curiosamente, en la lógica del maíz, estar lejos de Rosario puede ser una ventaja. Como el precio que recibe el productor es menor cuanto más lejos está del puerto (por el costo del flete), el grano en el oeste de Córdoba es comparativamente más económico para una industria local que busque transformarlo, especialmente si el producto final se consume en la región.
El estudio recolectó e integró datos nacionales y provinciales de fuentes distintas: la Secretaría de Energía de la Nación, en infraestructura energética; el Ministerio de Bioagroindustria, SENASA e INTA, en producción agropecuaria; el INDEC, en población e indicadores sociales; la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, en costo logístico.
Como se puede ver, la disponibilidad e integración de los datos que cada organismo produce, es clave para este tipo de análisis territoriales y, por ende, para la toma de decisiones.
El aporte de IDECOR en este cruce no es sumar una fuente más a esa lista, sino que es sostener la infraestructura técnica y metodológica que permite que esas piezas —con escalas, actualizaciones y estándares distintos— se integren en una misma grilla de análisis y produzcan una respuesta única.
Ese trabajo de normalización, articulación interinstitucional y validación conjunta no aparece en el mapa final, pero es lo que hace posible que el mapa exista y que sea confiable. Es, en el sentido más literal, la infraestructura invisible que sostiene la decisión visible.
Hacia una planificación basada en datos
El proyecto busca priorizar las obras de infraestructura pública, especialmente en caminos rurales, con el fin de impulsar la transformación productiva de la provincia y agregar valor en origen. Para eso, el estudio identifica las zonas óptimas para la localización de inversiones privadas en industrias de transformación de materias primas, de manera que las decisiones de inversión pública puedan orientarse en función de las oportunidades detectadas.
En este sentido, uno de los aportes más innovadores de este trabajo es que no solo mira la foto del presente, sino que considera escenarios futuros a partir de la infraestructura proyectada. Por ello, se incorpora el plan de mejoras de la Red Vial Rural de la provincia, basado en el Índice de Priorización de Caminos Rurales (IPCR), trabajo previamente presentado en la introducción y desarrollado por la Secretaría de Infraestructura Agropecuaria del Ministerio de Bioagroindustria e IDECOR.
Al incorporar los caminos que se planean pavimentar o mejorar, el mapa de oportunidades para la industria del maíz cambia: zonas que hoy no aparecen como aptas pasan a serlo si se considera la realización de obras de infraestructura proyectadas. Cabe destacar que no solo se incorporan las obras viales proyectadas, sino también las obras de infraestructura proyectadas referidas a las redes eléctricas y de gasoductos.
Esto demuestra cómo una decisión de inversión pública en un camino rural puede ser el disparador para que un privado decida levantar una fábrica en un pueblo que antes no estaba en el radar.

Imagen 2. Izquierda: Mapa de las variables de infraestructura actual consideradas (rutas pavimentadas, gasoductos y pavimento). Derecha: Mapa de la infraestructura proyectada en variables consideradas (rutas pavimentadas, gasoductos y pavimento).
El resultado es un mapa que permite identificar áreas óptimas para la localización de plantas de procesamiento, tanto en el escenario actual como en el proyectado, y que contribuye a una asignación más eficiente de la inversión pública.
Una forma de trabajo para compartir a nivel nacional
Este estudio fue presentado en las recientes XX Jornadas de la Infraestructuras de Datos Espaciales de la República Argentina (IDERA), en el artículo “Análisis geoespacial multicriterio para la localización agroindustrial: el caso de la producción de maíz en Córdoba”, sus autores destacan el papel de las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE) que ayudan a tomar decisiones inteligentes.
“Las IDE dejan de ser meros repositorios de datos abiertos para constituirse en plataformas dinámicas de análisis”, destacan. “De este modo, el uso intensivo de datos espaciales, con mayor nivel de desagregación, contribuye a una planificación territorial más precisa, basada en evidencia y orientada a optimizar la localización de infraestructuras estratégicas para el desarrollo productivo provincial”.
En lugar de decidir una ubicación por intuición, el Estado y los inversores cuentan con evidencia territorial para saber dónde la inversión rendirá más.
Lo mejor es que este método no se agota en el maíz. La metodología se aplica también para estudiar otras cadenas estratégicas como la soja, el maní, la carne bovina, porcina y láctea.
Colaboración:
Lic. Catalina Serena
Sec. Infraestructura Agropecuaria
Lic. Agustín Holt,
Geog. Luz Fuentes,
Imagen de perfil:
Prof. Guillermo Gómez Gigena,
IDECOR




